Crónica Irati Xtrem 2017 by Diego Alatriste

Crónica Irati Xtrem 2017 by Diego Alatriste Ane Bizimartxak
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Diego Alatriste nos lleva  a la Irati Xtrem a través de su gran crónica.

Mis 67kg metidos en mi 1,76m (como ya dije en su momento, no soy un junco precisamente) llegaron junto a unos amigos el jueves a las 21 a Jaurrieta. El año pasado nos alojamos allí en una casa rural de unas hermanas (Ainhoa, Nekane y Eukene): Casa Zubiat. Este año, al ser menos los valencianos locos que nos acercábamos por la zona, nos hospedamos en el hotel que también gestionan las mozas: Hostal Casa Sario. Su hospitalidad y trato es más que excelente. Su cocina espectacular y... bueno, que aquí estamos para hablar de bicicletas, no de gastronomía.

Como digo, llegamos el jueves a las 21. Nos dio el tiempo justo a bajar las bicis del coche porque empezó a llover: "Pero no decían que este fin de semana hacía bueno???"

Subimos trastos a la habitación y nos dispusimos a cenar. Después de un rato de tertulia, a la cama. El plan para el viernes era salir un rato a estirar las patas pero sin apretar que el sábado había que cumplir.

Viernes. La idea era desayunar tranquilamente, tomar algo para desayunar y estar encima de las bicis alrededor de las 9.00. Pero nos levantamos antes de lo previsto. Empezamos a hacer el recorrido del año pasado (Desde Jaurrieta, subir el segundo puerto de la marcha y llegar al cruce en dirección hacia Hiribarri para, una vez llegados al pueblo, volvernos hacia casa) - https://connect.garmin.com/modern/activity/1206247069 - Pero uno de los tres mosqueteros dijo: "Por aquí cerca está Roncesvalles. Queréis que nos acerquemos?" Y no hizo falta decir más. Allá que nos fuimos.

Total que acabamos haciendo este recorrido para ir despertando las patas: https://connect.garmin.com/modern/activity/1786798050

Naturalmente, lo hicimos muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuy despacio y sin forzar. Os recuerdo que íbamos tres valencianos cada uno más loco que el anterior: uno (el más joven, con 27 años) con 36-28; otro (yo, con 36 primaveras) llevaba 34-25 y el último (con 48 años y de la vieja escuela) usaba su flamante 39-26. Así pues, no teníamos que hacer muchas tonterías a pocas horas de la Irati.

Cuando ya estábamos de vuelta hacia el hostal, mi PowerTap dejó de marcar o_O Se me cayó el alma a los pies. Ya no sé ir mirando el pulso. Me he acostumbrado a los w y no sé ni cómo funciona mi corazón. No hablemos ya de "ir a sensaciones"...

Llegamos al hostal, nos duchamos y bajé corriendo de nuevo a desmontar rueda y mirar qué le pasaba. "Parece que funciona de nuevo, pero no me fío. Voy a buscar pilas SR44W", me dije.

En el comercio del pueblo no tienen pilas botón. Pregunto a Ainhoa: "En Ezcároz hay una tienda de electrodomésticos y electricista. Pero abre a partir de las 19.30. Si no, en Ochagavía hay una relojería".

Comemos, hacemos algo de siesta y bajamos a por dorsales. Antes de eso, pregunto en una farmacia por la relojería. Me indican que hoy está cerrada. "Mala cosa... así no voy a conseguir pilas. La última oportunidad será en la tienda de electricidad de Ezcároz", me digo a mi mismo.


"Prueba en el Covirán del pueblo, que allí tienen pilas botón." me dicen.

Recogemos dorsales, hacemos algunas fotos y vamos a buscar el Covirán. Allí tenían pilas botón CR2032, pero no las SR44W que necesita mi PowerTap. Casualidades de la vida, en ese Covirán estaba Patxi, que regenta la tienda de electricidad de Ezcároz. Me comenta que tiene pilas botón como las que necesito. Así que vamos a buscar unos recuerdos para la familia y a tomar un refrigerio.

Después de un tiempo de asueto en la terracita de la plaza del pueblo (mis amigos estaban disfrutando de la incomodidad que recorría mi cuerpo por no saber si conseguiría finalmente las baterías para el aparatico), nos vamos a buscar la tienda de Patxi.

Paramos en Ezcároz y le enseño la referencia de la pila. Busca y rebusca entre las cajitas de pilas que tiene cuidadosamente almacenadas. NADA. NO TIENE. Ya me veía perdido. El año pasado iba con algo de incertidumbre porque no sabía cómo responderían mis piernas ante las duras rampas de los puertos. Este año iba más seguro de mis posibilidades hasta que en este foro me dijisteis que era poco desarrollo... Además, este año había podido entrenar menos que el anterior... Menudo panorama: desarrollo erróneo, sin W,... "Mal te veo, pájaro", se reían mis amigos.

Patxi me propone una solución: "Tengo LR44. Es igual de ancha que la que buscas. Probamos y si funciona, te las llevas". Yo no tenía la rueda en el coche. Así que volvemos a Jaurrieta y cogemos la rueda completa (no sólo el alojamiento donde insertar las pilas, ya que interesaba comprobar que era suficiente para captar y enviar datos). Bajamos de nuevo. Probamos las pilas y parece que funciona. "Pues ya tengo avío para la marcha". Ya me quedo más tranquilo.

Volvemos de nuevo a Jaurrieta para preparar las bicis: dorsales, inflar ruedas, preparar cámaras de repuesto, etc...

Cenamos y en seguida al lecho.

Sábado. Llega el día gordo. Nos levantamos temprano y desayunamos con calma. Cogemos las bicis a las 8.00 con la idea de ir desde Jaurrieta hasta Ochagavía montados para ir calentando y llegar con tiempo suficiente para piponear un rato, hacernos fotos, etc.

Dan la txiki-salida. Salimos tranquilamente. Los chiquillos se apartan.

"Señores, cuál es el plan?", pregunto yo.
"Ir muyyyyyyyyyy tranquilo", me responde el del 39-26. "Yo también iré tranquilo. Vamos todos juntos", dice el joven. "Que así sea", digo yo.

Fuimos juntos hasta poco antes del muro. Los tres primeros puertos sirven para ir calentando y contando chistes. Alegrar al pelotón con nuestras chanzas es lo que nos motiva. Como digo, poco antes del muro, el joven se adelantó y ya no lo vimos hasta que llegamos a meta.

Llega el muro y pienso: "Caramba... el año pasado esto estaba tan empinado?" El calor y sobre todo la nula presencia de niebla que ocultara las cosas hace que parezca más duro. Pero sigue siendo igual de empinado que en años anteriores.

Bueno, primer obstáculo superado. Vamos al avituallamiento y tomamos algo. Recargamos los bidones. Mi compañero (39-26) maldecía mi nombre por haberlo convencido para que metiera en la bici dos bidones de líquido en lugar de uno de bebida y otro portaherramientas. "Voy a llevar peso para nada. Hay avituallamientos de sobra y muy cerca unos de otros".
"Ya los usarás, no te acalores", le respondía yo.

Salimos del avituallamiento y al empezar las rampas de Azpegi, mi Campagnolo dice: "Chato, tú puedes con todo. Así que en lugar de subir con el 25, vas a subir con el 17". Y así fue. No le dio la gana subir desde la corona del 17 hacia arriba. "Maldita sea, seguro que es por meter y sacar la rueda varias veces ayer". Se une a eso que el lunes de esa misma semana había cambiado fundas y cables. No había podido hacerlo antes por falta de tiempo. "Seguro que se ha destensado un poco. A ver si encuentro un mecánico". En la cima de Azpegi pregunto a una furgoneta de la organización. Sólo llevaban bombín de pie. Mala cosa... Levanto la bici, le doy al cambio y ahora funciona... "Tal vez necesitaba calentar motor esta bici...", bromeo conmigo mismo. "Espero que vaya bien hasta el final de la marcha o encontrar antes al mecánico".

Seguimos mi amigo y yo pedaleando.

Llegamos a Errozate. El año pasado, con la niebla y "la frescoreta" se hizo más llevadero. De hecho, ni recordaba la rampa del 20%. Este año sí. Además, pude ver las 3 pintadas en el asfalto cada pocos metros que la recordaban. Las dos primeras, prácticamente borradas. La tercera, con una bonita cara sonriente pintada dentro del circulo que formaba el "0" del "20". "Qué maja esta gente de la organización, buscando siempre el lado positivo".

Gente ya penando por doquier. Yo con mi 34-25 no llevaba la cadencia de Froome, precisamente. Pero se podía llevar.

Poco antes de coronar (a falta de 2km) coincido unos instantes con unos señores muy elegantes vestidos con maillot rosa Rapha y culotte negro. "Vamos por el atajo que no queremos bajar Errozate. Es el camino de los cobardes", me dicen. "No, es el de los valientes", les respondo. "Porque os vais a saltar un avituallamiento, y con el calor que hace, yo no me atrevo a ir sin agua (y eso que vengo de la tierra del caloret y llevo dos meses largos saliendo a las 15.30 a entrenar)". Y, ahora, con tiempo y algo más despejada la mente, puedo confirmar que es el camino de los valientes y los camellos (que necesitan poca agua para darle al asunto).

Acaba Errozate y espero a mi amigo. Lo primero que me dice es: "Para la Purito de este año, tengo claro que voy a poner el 28. Lo he decidido ahora mismo".

Me río. "Por un momento, he pensado en echar pie a tierra!", le digo. "Una vez? Yo eso lo he pensado dos veces", me responde.

Seguimos con la faena. La bajada es peligrosa y técnica. Hay que estar atento porque la bici coge velocidad en seguida y te puedes ver en un compromiso. Aún así, al estar seco, se baja con más seguridad que el año pasado.

Llegamos al avituallamiento de antes de Surzai Lepoa (o después), no lo tengo claro. Pero creo que es el de antes. Me refiero a aquel en donde daban tortilla. La cantidad de ciclistas que había, ocupaba por completo la carretera. En ese momento una muchacha intenta pasar en sentido contrario al de la marcha. Mi amigo, solícito como pocos, le suelta: "Pasa bonica, pasa. Que somos como las ovejas: hasta que no tenemos el coche tocándonos, no nos apartamos". La chica era francesa y no entendía nada de lo que le decía este. Menos mal.

Salimos del avituallamiento y nos encontramos un rampón. Inesperado. Lo recordaba más corto del año pasado. De nuevo, la niebla de la edición anterior jugaba a nuestro favor entonces.

"Y esto? Esto estaba el año pasado? No lo recuerdo! No aparece en el croquis de la marcha! Esto no lo esperaba. Esto viene gratis en la ruta de este año". Y charlando, charlando se nos pasan los km.

Avituallamiento antes de Bagargi/Irati. Cargamos agua, vemos como unos chicos grandes vestidos de rejilla blanca firmada por Castelli (uno de ellos era un clon de Il Bello Cipollini) se duchan con los grifos. "Pues sí que hace calor", me digo. "Pero si a mi, que me gusta el calor, me parece que la cosa pinta mal... Cómo lo estará pasando esta gente??"

Mi amigo no se corta y hace lo mismo: carga bidones y se moja de arriba a abajo. Hablamos sobre la posibilidad de mandarlo todo a escaparrar. Puede ser complicada la subida. Es el último tramo donde podemos coger el autobús, me dice mi compañero. Acto seguido suelta: "Vamos a subir, pero yo tranquilamente. Hemos llegado aquí demasiado pronto. Y no tengo ninguna prisa por acabar. Así que si quieres, adelántate".

No se habla más. A la faena. Somos #ciclistasprofesionalesyfuncionariosamateur. Y aquí hemos venido a jugar!

Subimos Irati. Muy llevadero. Se me hizo más pesado el año anterior. Sorprendentemente.

Llegamos al último avituallamiento antes de la alfombra de Larrau. Jaleamos a un chavalín vestido con el maillot de campeón de Alemania que acababa de pasar por la alfombra de inicio de puerto después de coger carrerilla. Nos escucha, se gira y sigue a lo suyo.

Mismo procedimiento en este avituallamiento que en el anterior: llenamos bidones para beber y llevar en la bici. Yo dos. Mi amigo, en su línea y cabezonería, negándose a llevar peso, llena ambos: uno para ducharse. El otro para beber. Me dice: "Me he tomado un gel, dos pastillas de glucosa y una superbomba -junta orejones, higos y nueces en un amasijo informe y de un bocado, para dentro. Tengo el depósito lleno. Ahora falta que la correa de distribución lleve todo eso a las patas y no al escape". No puedo parar de reír.

Hago lo mismo que él, pero en mi habitual línea de contención: me tomo un gel.

Alguien en el avituallamiento me ofrece sales.

Le respondo: "Sales minerales? No estoy castigada." Pilla la broma. Es de agradecer porque no todo el mundo entiende mi humor.

"No, son sales para recuperar. Van bien."

"Tengo demasiada sed, no quiero más sal para tener más sed". Sigo con mis tonterías habituales.

"Estas pastillas vienen encapsuladas para tomarlas directamente, no disueltas."

"Gracias, pero no las he probado antes y no quiero que me sienten mal".

Me lavo la cara con uno de los grifos. El sudor me caía por la frente a pesar de la gorra y tenía el ojo izquiero bastante irritado. Me mojo la barba y grito delante de la gente: "Voy a encender el aire acondicionado".

Bromeamos con una chica sobre lo aprendido estos días en tierras navarras: "ya sabemos dos cosas: algo de vasco -"bai" significa "sí"- y que aquí no hay que volver". Risas y carcajadas.

Empezamos la subida. Vemos de nuevo a Il Bello Cipollini. Subía penando. Pobre. Penando pero con estilazo. Durante unos metros va por delante, luego a nuestra altura y finalmente, detrás. "Cada barco que aguante su vela", me digo.

Mi compañero me la lía haciendo una jugada propia de Risk. Me adelanta y me obliga a echar más w de lo que quería para alcanzarlo. "Súbeme la media", me canta Enrique Iglesias en ese momento. "Mala cosa", me digo yo. El año pasado subí a 190w de media. Quería bajar tiempo, por lo que debía subir a 200W de media, como mínimo. Con el ritmo que llevábamos en esos momentos, la media ya iba por 240w.

Por un instante, pienso en dejarlo ir. Pero lo vuelvo a cazar. Seguimos como si nada hasta que de repente me dice: "Hasta aquí".

"Maldito seas!!!! Me la has liado Manolo!". Luego de acabar me reconoció que lo hizo para meterme miedo a ver si conseguía que me cagara para que subiéramos juntos. jajajaja

Sigo a mi ritmo. 220w. Lo dejo atrás. Voy adelantando a gente. Gente me adelanta a mi. La gente busca la sombra. Yo busco la sombra. La sombra nos evita. Llegan los 3 fatídicos km al 11%. Pregunto a quien voy viendo si después hay alguna trampa más, puesto que no recuerdo del año pasado. No saben responderme. "Bueno, iremos a pelo". Resuena en mi cabeza una canción de Izal para marcarme el ritmo:

"Es un parpadeo
Un rápido destello
Un rayo de sol
Que deja ciego
Cambia en un instante
La forma en que los cuerpos
Toman aire
Y para el tiempo"

A ratos, mente en blanco. A ratos, Izal a todo volumen.

Gente caminando a la que animo. Gente parada en las sombras buscando descanso o un minuto de respiro. Gente que te llama a hacer lo mismo que ellos.

Por si fuera poco, justo en esos 3km empieza a sonarme el móvil. Me están llamando. "Ahora no paro a ver quién es. Estamos en el lado francés. La llamada me puede salir por un pico. Y luego quien coge pedal? Seguro que es Javi (el joven que iba por delante de nosotros, que ha llegado ya y pregunta por dónde vamos). Luego lo llamo". Al menos, el tono de llamada ameniza la subida.

La cadencia se resiente: 50-55rpm. "Ya te lo decían en foromtb. Tontainas! tenías que haber colocado el 27 de tu hermano! Soy #ciclistaprofesionalYTONTODENARICES", me digo. "Quizás para el año que viene", me autorespondo... "Ya veremos. Ufff la media de w baja. Hay que apretar, que quiero hacer mejor tiempo"

Acaban esos 3km. Veo el cartel de 9.5%. Descanso. Siguiente km. 8%. "Vamos regalaos". Queda nada para llegar al descanso de 2km. "Aprieta".

Veo a un muchacho haciendo eses. Le espeto un "No hagas tantas curvas. No dudes. El camino es hacia arriba. Parece que no sabes si quieres subir o bajar", buscando una carcajada que le haga más llevadera la subida.

"No puedo. Si no hago eses, no la subo"

"Ánimo, esto ya lo tenemos hecho"

Vuelvo a ver a un chico vestido de Rapha que me había adelantado muy ajustadamente y como una centella (o eso me pareció) al pasar el avituallamiento del muro: Culotte negro y maillot gris con rayas blanca y rosa del Rapha Cycling Club. ELEGANCIA PURA. Aprieto. Esprinto. La gente jalea (de gritar/animar eh, no de la real de las abejas).

Caramba! Esto realmente emociona (y lo sabéis).

Llegamos al descanso. Meto plato para aprovechar el poco, nulo o negativo desnivel. Bidón de agua por encima de la cabeza. Pocas veces en mi vida me había tirado agua por la cabeza. Me cae sudor y agua a partes iguales en ojos, gafas, se estropea la visión a través de la lente. El contraste de calor entre lo que sientes antes y después del "chaparrón" es escalofriante... múltiples razones me llevan a evitar actuar así. Hoy da igual. Llego al descanso encendido, envenenado y busco algo de alivio mientras pedaleo con ganas. Me pasa el chico de RCC. Pues a lo mejor hay más ganas que pedales... y no voy tan fuerte como pienso. Bidón por la cabeza.

Poco dura lo bueno. Cartel de 2km a cima. 8,5% desnivel. Miro hacia donde está el griterío. COOOOOOOOOOOOPÓN. No hay terreno para meter dos km ahi!!! Bendita niebla que nos ocultaba esa emboscada el año pasado.

Para rematar, se me hace un bola detras de la rodilla derecha. Calambres! Solución de emergencia. Medio bidón de agua por la pierna. Parece que la cosa se evapora. Habrá que meter plato pequeño. Cambio. Dos pedaladas de pie. Dos sentadas. No me acuerdo del calambre. A darle calor al asunto.

El cuerpo es muy inteligente. O muy caprichoso. O muy envidioso. Ahora la pierna izquierda, en la parte del vasto interno me canta el "Devuélveme la vida" de Orozco.

Solución. Me pongo de pie y pedaleo más rapido. Nada. Ahí sigue el principio de calambre. Cuatro. Cinco. Seis. Siete pedaladas de pie. "Elijo el comodín del público, digo del bidón", pienso.

"Bidón mío de mi vida. Te elijo a ti. Habrán puesto en los grifos del último avituallamiento agua del Carmen como la que echaban antes a los futbolistas?". Lo que faltaba del bidón le cae a la pierna izquierda.

En ese instante pienso: "vaya tela... como voy a poner las zapatillas" (NOTA: en serio??? se te olvida el calambre y piensas en que vas a mojar la plantilla de la zapatilla????? eres único, chaval!!!!)

Las dos patas chorreando. Plato pequeño. Piñón del 25. Allá que voy. A subir. A subir.

"Queda algún tramo duro?", le pregunto a un señor que estaba allí animando. "No. Una curva, una recta y luego se acaba. Allí donde está el paraguas naranja. Bueno, un poco antes", me responde.

A ver qué tal se da, porque ahora mismo tengo el cuerpo como en el Festival de los Sentidos.

Ultimo km. ¿Al 10%? Ya no recuerdo. Ni calambres ni leches. No he parado en Errozate. No he parado en los 3km de más abajo. Ahora no voy a parar. Veo a la gente como loca animando. Se me eriza la piel. Vuelvo a ver al chico de RCC.

Me pongo de pie y no paro.

Aprieta.

No pienses.

Aprieta.

Me siento.

Hago tanta fuerza como puedo en cada pedalada.

Visto desde fuera seguro que soy un espectáculo de lo grotesco: La rueda delantera se encabritaba a cada pedalada. La mirada enfocada en la alfombra. Mi torso dando chepazos.

Bai, bai

Ori, ori (o como se escriba... os recuerdo que ya sabemos vasco después de esta edición de Irati, pero sólo lo hablo. No sé cómo se escribe :) )

Cruzo la alfombra.

Me escoro a la izquierda y apoyo mis brazos en el manillar. Mi cabeza, entre los brazos. Resoplo como un animal durante un minuto.

Levanto la cabeza y voy a por algo de agua. Ya no recuerdo los calambres, ni los 3km duros, ni la incertidumbre sobre si habría trampas despues de ese tramo...

Saco el móvil. No me llamaba mi amigo. Era mi señora. Habían muerto 3 ciclistas en Navarra ese día. Le envío un mensaje confirmando que estoy bien.

Bromeo con las voluntarias mientras pido CocaCola caliente.. Me hago la pertinente foto en el cartel. Hablo con el muchacho que me hace la foto. Esa misma mañana ha tardado dos horas en subirlo con la bici a ritmo disfrutón. Miro mi reloj. 1:08:14. Menos que el año pasado. Objetivo cumplido. Aunque hay trampa... el año anterior pare en el descanso a hablar y abrazar a mi hermano, a darle agua... y fui tirando de él hasta el último momento en que me adelanté para grabarle coronando.

Mi amigo no llega. Me bajo para no enfriarme. Bajando me pongo a rueda de dos chicos. Por detrás vienen otros dos. Les animo a que aprieten un poco y juntarnos todos. Consiguen enlazar y se ponen delante. Me acerco al primero y le digo: "Vamos a relevos para que se nos haga más llevadero".

En uno de los relevos que doy me dicen: "Ey, algo más de progresión en los relevos porque si no, nos cortamos".

Todavía me falta mucho por aprender en esto del pedal. Pido disculpas. Damos relevos entre tres. Un cuarto trata de dar pero va acalambrado. "A la cocina a disfrutar del paseo", le digo.

Llegamos a Ochagavía y me aparto para que pase la cuadrilla. El muchacho que iba por detrás de mi me toca en la espalda. No sé si porque no me aparté bastante y buscaba distancia de seguridad o para animarme a pasar delante por el esfuerzo hecho.

"Gracias por el viaje", les digo. "Hay que ver lo bien que andan estas BH" Y es que los 5 veníamos encima de BH.

Según escribo esto, acabo de darme cuenta que el año pasado pulsé lap al ver el cartel de inicio de puerto, y no al pasar por la alfombra... así que quizás no he adelantado tanto.

Tendré que comprobar los tiempos oficiales.

Llegado al polideportivo, veo que hay tres muertos en Navarra. Mis condolencias desde aquí. A ver si pronto y entre todos logramos cambiar la tónica general esta situación.

Hablo con mi familia para tranquilizarlos. Envío mensajes a ver dónde estan los otros dos locos valencianos.

Y hasta aquí mi crónica.

Lamento haber juntado tanta letra. Pero es que me he emocionado.

Aquí mi ruta:

https://connect.garmin.com/modern/activity/1789271036

He sacado más media que el año anterior. Puede que el 34-25 no haya ido tan mal. Puede que haya bajado más rápido. Puede que la niebla supusiera mayor rozamiento y por tanto, me frenara... Puede que... quién sabe?

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